Juanjo Castillo
La purificación del mal uso en las finanzas en el ministerio.

LIBERTAD DEL ABUSO FINANCIERO
¿Debemos diezmar bajo presión? ¿Sembrar para ganar el favor de Dios? ¿Pactar con Dios?
Al terminar de leer, tú mismo puedes deducir si estos conceptos hacen parte del Nuevo Pacto. El Pacto en el que estamos hoy. Si es válido después de la cruz.
(La imagen y el título son provocadores, por eso, antes de llegar a conclusiones o respuestas, te rogamos leer la publicación completa y también el contexto de los pasajes que se exponen. Daremos la bienvenida a las respuestas en tono cortés, así como a las que contengan algo de certeza espiritual y bíblica y que demuestren que has leído completo. Para evitar malos entendidos, el resto de las respuestas serán borradas).
Por años y años hemos recibido la enseñanza sobre el diezmo con muy buenas intenciones, hace parte de la doctrina básica. No obstante, después de la cruz, el diezmo no es un requisito de Dios. Cuando Jesús expulsó a los cambistas del templo, fue porque ellos impedían a los extranjeros, los ciegos y los cojos acercarse a Dios. Del mismo modo, hoy en día algunos líderes de forma involuntaria levantan barreras para impedir a los hermanos acercarse a Dios. Barreras que Jesús ya eliminó.
El diezmo y el Evangelio de la Gracia van de la mano. Por eso, lo voy a explicar dentro de este panorama. Si entendemos la función del diezmo, entenderemos el Nuevo Pacto de la muerte y resurrección de Jesús.
Tristemente se ha creído que estar bajo la Gracia y ser 100% perdonado es sinónimo de tener licencia para pecar. Del mismo modo, cuando escuchamos la idea de que no estamos obligados a diezmar pensamos que debemos parar de ser generosos. Parar de dar y aportar a la obra de Dios. Pero, la verdad es mucho más completa: Si hemos aceptado la obra consumada de Cristo, estamos 100% bajo la Gracia, libres para vivir una nueva vida, la Vida de Cristo en nosotros (Lee Romanos 6).
Esto significa que el Padre Amado expresa Su Vida a través de nosotros, expresa toda su conducta, incluyendo lo que hacemos con el dinero.
Lamentablemente, no tenemos clara la diferencia entre el Nuevo Pacto y el Antiguo Pacto. Muchas veces inconscientemente usamos la ley para controlar el comportamiento de la congregación. Por tradición, pedimos el diezmo para recaudar dinero. Repito, este no es un llamado al libertinaje, a la pereza o a la tacañería, sino un llamado para permitir una verdadera comunión con Cristo Vivo y dejarlo expresar Su Vida y Su Naturaleza en todos los sentidos. Así que te invito a leer la publicación del enlace mencionado y más pasajes bíblicos que cité: Romanos del 5 al 8, Hebreos del 7 al 10, 2 Corintios del 3 al 5 y Gálatas del 1 al 6, para dar un contexto a mis comentarios sobre el diezmo. Jesucristo es el mismo ayer, hoy y siempre (Hebreos 13: 8), pero los Pactos de Dios con la humanidad cambiaron para siempre en el año 30 y el 70 D.C.
Dicho esto, vamos a empezar con 2 Corintios 8 y 9, donde Pablo explica a fondo el pensamiento acerca de dar dinero. Pablo es nuestro ejemplo a seguir hoy en día. Aunque su explicación es completa, voy a hacer algunos comentarios:
1) No dejes que nadie te cite el versículo 9:6 fuera de contexto: «El que siembra escasamente, escasamente segará; y el que siembra generosamente, generosamente segará”. Si lees este versículo en su contexto, esto no quiere decir que si le das dinero a la iglesia institucional, Dios te recompensará financieramente con una buena oferta laboral o alguna otra cosa material, o que al no dar dinero, caerás en quiebra financiera. Para entender a fondo, lee los capítulos 8 y 9 en su totalidad, mira el contexto y su significado. Al dar tenemos el privilegio de fortalecer el Cuerpo de Cristo, la verdadera iglesia (las personas que hemos creído en Él, no un edificio). Estaremos muy felices cosechando almas para Cristo, viendo a otras personas despertar a la adopción de la Vida Eterna, ayudando y compartiendo con el prójimo. Pero, la idea de dar dinero para obtener beneficios, es una perversión en dos sentidos: es el orgullo humano tratando de ganar el regalo que Dios ofrece gratis (tan insultante como si tratáramos de pagar a un amigo por un regalo), es dar para recibir. Dios da para dar, no para obtener algo a cambio, da porque Él es el mismo amor, Él es dador y entregado. Gracia significa expresar su naturaleza, por lo que también cuando damos, sólo damos, sin esperar nada a cambio. La cosecha es disfrutar de ver la edificación del Cuerpo de Cristo, de la que tú y yo somos parte.
2) El versículo 9:7 «Cada uno de como ha decidido en su corazón, no de mala gana ni por obligación, porque Dios ama al dador alegre”, no es lo mismo que: ”Tiene que ser X porcentaje y tiene que ser entregado en X edificio llamado la Iglesia X. Es completamente incompatible con «Dad a Dios lo que es de Dios»,»Esta parte no es tuya», o ”entrego el diezmo como retorno».
3) En Deuteronomio 14, vemos que el diezmo no era dinero, era comida. Se podría convertir en dinero en efectivo por motivos de viajes lejanos y luego se convertiría de nuevo en comida, pero nunca se le ofreció a Dios en forma de dinero.
4) Es verdad que el diezmo existía antes la ley, así que no se puede predicar como si fuera una ley, esto no es acertado. Podemos confirmarlo leyendo Gálatas del 1 al 6, donde Pablo condenó en términos muy fuertes tomar como requisito la circuncisión, que también existió antes de la ley (además de los sacrificios), pero estas personas lo tomaron como ley.
¿Qué pasa con las referencias al diezmo en la Biblia?
Vamos primero a Malaquías 3: 8-10, que es muy citado para hablar del diezmo para hoy:
“¿Robará el hombre a Dios? Pues vosotros me habéis robado. Y dijisteis: ¿En qué te hemos robado? En vuestros diezmos y ofrendas. Malditos sois con maldición, porque vosotros, la nación toda, me habéis robado. Traed todos los diezmos al alfolí y haya alimento en mi casa; y probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, si no os abriré las ventanas de los cielos, y derramaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde.”
¿Cómo interpretar este pasaje desde la nueva posición que tenemos en Cristo?:
Este requisito de diezmar es parte del Antiguo Pacto, de la Ley Mosáica, que fue dada sólo a los judíos, no a los gentiles. Este Pacto se hizo obsoleto con la muerte de Jesús, y desapareció por completo con la destrucción del Templo de Jerusalén en el año 70 (Hebreos 8:13) (al final, haré claridad sobre una distinción importante entre Antiguo Pacto y Antiguo Testamento).
2) Esta sección es una continuación del pensamiento que comenzó en Malaquías 2:1: «Ahora, pues, este mandamiento es para ustedes, los sacerdotes”. Es decir, para un cierto grupo de sacerdotes en un contexto específico. En el texto original no había lista de capítulos y versículos; lee con detenimiento para que veas la continuidad por ti mismo. Para que veas la importancia del contexto, al ir leyendo, pregúntate: ¿quién habla a quién? ¿Bajo qué Pacto está hablando? Y ¿bajo qué circunstancias?
3) El versículo 2:2: del mismo pensamiento, Dios dice que ha maldecido a estas personas, y se compromete a maldecirlos más. En la interpretación de la Biblia hoy, una pregunta muy útil es: ¿Esto es posible después de la Cruz? La respuesta es definitivamente «No». Cristo se hizo maldición por nosotros y quitó toda maldición. (Gálatas 3:13, Romanos 8:1; 2 Corintios 5:21).
4) Malaquías 3:10 dice: «Traed todos los diezmos al alfolí y haya alimento [comida] en mi casa … Espera. ¿Templo? ¿Qué tiene que ver este templo con nosotros? ¿Y mi casa? Nosotros, nuestros cuerpos físicos ahora son el templo, la casa de Dios. Nos congregamos en un edificio dedicado a este fin y es justo ayudar con los gastos que se generan, pero no es acertado usar términos como templo, capilla, altar, etc., para referirse a un edificio, o partes de él. Nosotros somos la iglesia, el templo, la casa de Dios, y donde están dos o más reunidos en el nombre de Dios, allí está la Iglesia. Las cosas físicas en el Antiguo Pacto eran una sombra, las cosas espirituales en el Nuevo Pacto son la realidad. El templo al que Malaquías 3:10 se refiere es el templo de Jerusalén, que fue destruido en el año 70. Hoy en día somos el verdadero templo de Dios.
5) La historia de fondo de Malaquías 3:10: Los levitas recibían una décima parte de la cosecha de las once tribus de Israel a cambio de su trabajo ofreciendo sacrificios en el Templo. Hubo un tiempo (Nehemías 13:10-13) en el que los levitas no recibieron estos diezmos y salieron del templo para trabajar por su comida. Dios reprendió a los líderes por hacerlo. El Antiguo Pacto no es para nosotros, es para los judíos. En todo caso ese templo y ese sistema fueron destruidos en el año 70 DC.
Entonces, tengamos en cuenta que toda la Biblia fue escrita para nuestra instrucción, pero en muchos casos sólo somos observadores de lo que dice, no participantes ni beneficiarios. Miremos siempre el contexto: a quién va dirigido.
6 ) Dar para recibir es una perversión del amor de Dios. Dios da para dar, porque Él es amor en sí mismo. Es un Dios entregado. Ahora Él habita en cada uno de sus hijos, somos su reflejo vivo, Él nos inspirar a dar y compartir sus bienes, sin pensar en recompensa financiera. El antiguo Pacto es una sobredosis de “Si haces lo bueno, recibirás el bien; si haces lo malo, recibirás el mal”. Esta sobredosis tiene un propósito y es es agotar el orgullo y el esfuerzo humano. Llevarnos al límite al comprender que por mucho esfuerzo, nunca lograremos el estándar. Jesús le dio la espalda a esta economía, otorgando el favor y las bendiciones de Dios a los que menos las merecían. Las referencias en el nuevo Pacto de la siembra y la cosecha tienen su propio significado y contexto, lo comprobamos al leer 2 Corintios 8:9 y Gálatas del 1 al 6. (Una clave: no confundamos castigo con consecuencias).
En los Evangelios, Jesús hace referencia a dar el diezmo, pero recuerda que Él mismo estaba todavía bajo el Antiguo Pacto (Gálatas 4: 4-5). Antes de su muerte y resurrección, su trabajo en la tierra era poner un estándar mucho más alto que el de la Ley Mosáica, para frustrar a sus oyentes a fin de que se rindieran de su auto-dependencia y descubrieran que necesitaban un redentor, un salvador que viviera por ellos. Igual nos pasa hoy. La ley es santa, pura y perfecta, pero cumplirla no nos da libertad. Cuanto más intentamos cumplirla y no pecar, no fallar, menos lo logramos, más nos frustramos. ¿Recuerdas que el poder del pecado es la ley (1 Corintios 15:56; Romanos 3:20)? No desechemos las palabras de la Biblia, pero tengamos en cuenta el contexto.
En Hebreos 7, se toca el tema del diezmo, pero no es una declaración para hoy, sino una afirmación de la superioridad de Cristo por encima de todos, incluyendo a Abraham, (algo impensable para los judíos hasta entonces).
Una vez Abraham regresaba de una guerra, se encontró con el sacerdote Melquisedec y le dio la décima parte del botín de guerra y recibió una bendición, dos hechos que demostraron la superioridad de Melquisedec, una sombra de Jesús. Pero:
1) Fue una situación única.
2) Melquisedeq no exigió los diezmos de Abraham.
3) Abraham dio sólo una décima parte del botín de guerra, no de sus bienes materiales o ingresos; estando en pie de guerra y lejos de casa, hubiera sido imposible llevar todo esto con él.
4) Abraham se negó a quedarse con el otro 90%. Al parecer dio el 90% al rey de Sodoma, o se lo regresó a sus dueños originales; no está del todo claro en el texto, pero no era para Abraham. (Leer Génesis 14).
5) No todo lo que hizo Abraham es un modelo que estamos obligados a seguir, por ejemplo casarse con su hermana.
6) El punto más importante no es que Abraham dio el diezmo; es que Leví (representante de la ley) dio el diezmo. Es decir, el linaje levita, de la ley, demostró la superioridad del linaje de Cristo, de la gracia. (Hebreos 7:9,10) (Juan 1:17: la ley fue dada por medio de Moisés, mientras que la gracia y la verdad nos han llegado por medio de Jesucristo.) ¿Cuál es el mayor sacerdocio?
7) Aquellos que hoy exigen que los creyentes en Jesús vivan como israelitas en el diezmo, no viven ellos mismos como los levitas (sin herencias, sin sueldos, sin terrenos o propiedades).
Hebreos fue escrito en el año 67 DC, mientras que el Templo de Jerusalén todavía existía, antes de su destrucción por los romanos en el año 70. Los diezmos continuos eran para los sacerdotes y levitas, para compensarles por el trabajo duro y continuo para hacer sacrificios de animales por los pecados del pueblo. (Nótese la palabra continuo). El templo terrenal era una representación de la morada de Dios. En aquellos días, estaba explícitamente prohibido cualquier tipo de mueble para sentarse porque el trabajo nunca se terminaba. Cuando Jesús entró a través de otro sacerdocio, hizo el sacrificio perfecto y final, entró en el Lugar Santísimo, literalmente, en el cielo, y se SENTÓ a la diestra de Dios – ¡Consumado es! – allí permanece hasta ahora. Su sacrificio fue único y suficiente para toda la humanidad en todos los tiempos. Al respecto lee Hebreos del 7 al 10 y confírmalo, analiza el versículo 7:12: «Porque cuando cambia el sacerdocio también tiene que cambiar la ley» – ¡pensemos en lo que esto implica!
Si estamos dando el diezmo por obligación, estamos diciendo que nuestro sacerdote sigue trabajando y haciendo sacrificios. ¿Quién es nuestro sacerdote? ¿un levita, o Jesús?
En resumen, en Cristo estamos libres de toda ley, incluyendo el diezmo. Fuimos liberados por la ley del espíritu de vida, es decir que el Espíritu Santo vive en nosotros y nos guia con amor a cada momento. Hemos recibido el Espíritu de adopción. En Cristo somos nuevas criaturas, literalmente somos Su morada. Somos 100% perdonados y transformados espiritualmente. Tenemos el enorme privilegio de ser Su cuerpo y Su reflejo en esta tierra. Sus mandamientos: Cree en Él y ama como Él te ama, incluyen la gestión de tus bienes materiales. Da generosamente como Él te guía de forma individual.
Adición: Debido a algunas respuestas recurrentes que he recibido, quiero hacer tres aclaraciones:
1) Diferencias entre Antiguo Pacto / Antiguo Testamento y Nuevo Pacto /Nuevo Testamento.
2) Entender el Nuevo Pacto es de suma importancia.
3) Entender la función del diezmo, y entender el Nuevo Pacto, van de la mano.
1) Antiguo Pacto / Antiguo Testamento no son lo mismo, y el Nuevo Pacto / Nuevo Testamento tampoco son lo mismo.
La división de la Biblia en el Antiguo Testamento / Nuevo Testamento es algo confuso, pues no se trata solo de una hoja entre Malaquías y Mateo. No todo en el Nuevo Testamento es del Nuevo Pacto, y no todo en el Antiguo Testamento es del Antiguo Pacto. La sombra de Jesús y su obra terminada (Nuevo Pacto) se encuentra en todo el Antiguo Testamento. Y ya que Jesús nació y enseñó bajo el Antiguo Pacto, no todo lo que aparece en el texto del Nuevo Testamento es el Nuevo Pacto. El Nuevo Pacto entró en vigor sólo con la muerte de Jesús («Porque donde hay testamento, es necesario que intervenga muerte del testador. Porque el testamento se confirma con la muerte; pues no es válido entre tanto que el testador vive.” Hebreos 9: 16-17 usa la palabra «testamento», entonces podemos ver cómo hemos confundido y mezclado las palabras).
No descartamos ni una palabra de la Biblia, y valoramos el Antiguo Testamento porque nos muestra los orígenes de Jesús, la historia de fondo de quién es y por qué es tan importante para la humanidad.
Pero tenemos que mirar al Antiguo Pacto en perspectiva (¡Fue una sorpresa total para Pedro en Hechos 10 que los gentiles fueran parte de la familia Dios! Esto no tenía precedentes): Sólo fue dada a los judíos, y fue dada para demostrar imposibilidad de complacer a Dios o acercarse a Él a través del esfuerzo humano. Jesús vino y fortaleció la ley para excluir de forma permanente el auto-esfuerzo (Mateo 5) y señalar la obra perfecta que Él iba a hacer. Ahora bien, el pecado que el autor de Hebreos describe es la incredulidad; es retornar de nuevo a los rituales, las costumbres y los sacrificios del Antiguo Pacto para tener más seguridad, como si Jesús no hubiese cumplido con todo.
2) Es muy importante entender el Nuevo Pacto vs el Antiguo Pacto: Hay quienes piensen que esta diferenciación Nuevo Pacto/Antiguo Pacto no es importante o es una distracción: “Todo está en la Biblia, todo vino de Dios; tenemos que hacer todo; ¿qué diferencia hay?” Analicemos esto:
Hebreos 8:13: «Al decir: Nuevo Pacto, ha dado por viejo al primero; y lo que se da por viejo y se envejece, está próximo a desaparecer”
[En efecto desapareció tres años después, destruido por los romanos de acuerdo a la voluntad de Dios.]
No es el único versículo al respecto (el tema se repite, por ejemplo, en Hebreos 9:15 y 10: 9-10), Pero reflexionemos esto: Si Dios declaró un nuevo estándar de Su relación con nosotros y explicó que la norma anterior es obsoleta y envejecida, y envió el ejército más poderoso del mundo para hacerlo desaparecer por la fuerza, ¿le parece que tiene sentido aprender de este nuevo acuerdo y darle la misma importancia que Él le da?
Evitar hacer esto sería evitar la voluntad de Dios, ¿no es así?
3) Entender la función del diezmo y entender el Nuevo Pacto van de la mano: basaré mis comentarios en el libro de Hebreos, y sugiero que cada uno lea esta carta maravillosa y fascinante por su propia cuenta, en parte para ver que no cito estos temas fuera de contexto. A veces se citan fragmentos de Hebreos fuera de contexto para aterrorizar a la gente con la condenación eterna y conseguir un miedo indebido de Dios, pero si lees todo de principio a fin y entiendes el contexto, verás lo que se ha escrito para apoyar el corazón de la Gracia (13:9).
El escritor se dirigió a los creyentes judíos en el año 67 DC, cuando el templo todavía existía. Quería recordarles la superioridad de Jesús, Su sacerdocio y Su sacrificio en todo el mundo y animarles a entrar en la fe de todo corazón, sin resbalar al hacer los ritos del Antiguo Pacto . Es muy importante señalar que a pesar de que eran maestros de la tradición en las buenas obras judías, ¡eran niños en la verdadera justicia de Dios! (5:1-14).
¿Cómo es posible que alguien que hace muchas buenas obras en la tradición judía es un niño espiritual? Es porque Jesús, al morir y resucitar, dio vuelta a la economía de la justicia.
«Al que no conoció pecado, Dios lo hizo pecado por nosotros para que en él recibiéramos la justicia de Dios» (2 Corintios 5:21). Así como Jesús no cometió ningún acto pecaminoso y se volvió pecado, del mismo modo, nosotros no podemos hacer ningún acto de justicia para tornarnos la justicia de Dios; simplemente aceptamos por fe lo que Jesús hizo por nosotros. No es por obras, para que nadie se gloríe (Efesios 2:8-9).
Además, había inmadurez espiritual, porque las cosas físicas del Antiguo Pacto eran una sombra; las cosas espirituales del Nuevo Pacto son la realidad. Como los creyentes hebreos en aquel entonces, preferimos las cosas tangibles y visibles en lugar de confiar en lo real, pero invisible. Tenemos la tendencia a necesitar las cosas físicas, de buena apariencia, que muestran una «santidad» artificial, una falsificación de la realidad que Jesús ya obró dentro de nosotros en el reino espiritual. ¡Meditemos en eso!
¿Qué tiene eso que ver con el diezmo?
Veamos el tema de las obras muertas, causadas por una mala conciencia.
En primer lugar, Jesús ya se ha ocupó de nuestros pecados; es un hecho resuelto. (Hebreos 1:3; 7:27; 9:12; 9:26; 9:28; 10:10; 10:12). Ya hemos sido purificados. Ahora el pecado al que se refiere Hebreos 10:26 es la incredulidad. Quienes están a la espera un Mesías más grande, un sacerdocio mayor, un mayor sacrificio, esperan en vano, porque el gran evento ya llegó. Así que, no nos aterrorizamos por 10:26-30, porque no es para los que hemos nacido de nuevo, es para los que niegan a Jesús, que no han creído en Él y están esperando un sacrificio mayor.
Otra forma de incredulidad es tener una mala conciencia [Reina-Valera], una conciencia culpable [NVI]. Prestemos atención a esta parte, aunque sea obvia: la voluntad de Dios no es que tengamos una conciencia culpable; si es así, es porque estamos enfocados en nosotros mismos ¡en vez de creer y descansar en la obra terminada de Cristo! No es «espiritual» tener una conciencia culpable, pensando en todo lo malo que hicimos, pues eso es incredulidad en la obra terminada de Jesús.
Mira lo bueno que Dios quiere para ti: «Así que, hermanos, mediante la sangre de Jesús, tenemos plena libertad para entrar en el Lugar Santísimo, por el camino nuevo y vivo que él nos ha abierto a través de la cortina, es decir, a través de su cuerpo; y tenemos además un gran sacerdote al frente de la familia de Dios. Acerquémonos, pues, a Dios con corazón sincero y con la plena seguridad que da la fe, interiormente purificados de… [espera— ¿de qué? ¿Del pecado? ¡No! Eso es lo que nos ha enseñado la mente religiosa!] … interiormente purificados de una conciencia culpable y habiendo lavado los cuerpos con agua pura. Mantengamos firme la esperanza que profesamos, porque él que prometió es fiel”.
(Sí, en el verso siguiente se habla de las buenas obras, pero en el contexto no son iguales a las obras muertas. Y sí, Pablo habla de la tristeza saludable en 2 Corintios 7, pero esa tristeza es otra cosa, no una mala conciencia.)
«La sangre de machos cabríos y de toros, y las cenizas de una novilla rociadas sobre personas impuras, las santifican de modo que quedan limpias por fuera. Si esto es así, ¡cuánto más la sangre de Cristo, quien por medio del Espíritu eterno se ofreció sin mancha a Dios, purificará nuestra conciencia de las obras que conducen a la muerte, a fin de que sirvamos al Dios viviente! (9: 13-14)
¿Qué tiene todo esto que ver con el diezmo? Tiene todo que ver con el diezmo como una obligación, como una imposición. Cualquier trabajo motivado por el miedo o la culpa, es una obra muerta, inspirada por una mala conciencia, y Jesús murió para purificarnos de ella.
El asunto no es la cantidad de dinero que das a la iglesia; es la razón por la que das, y la comprensión que tienes de la obra terminada de Jesús: El Nuevo Pacto.
Una tendencia de la carne es pensar: «Si Dios hizo todo esto por mí, lo menos que debería hacer por Él es …”, eso vuelve una buena obra en una obra muerta.
Otra tendencia es pasar un mal momento, conducirse mal o tener malos pensamientos y pretender compensarlo el domingo dando más dinero: Obra muerta; auto-esfuerzo en vez de confiar en la obra terminada de Jesús. Puede ser que una persona se sienta mejor después de hacer esto, pero esto es sólo rascarse la picazón de una mala conciencia.
Huelga decir que pensar «Si yo no doy el diezmo, estoy robando a Dios, y él me va a maldecir”, resulta en una obra muerta.
Amados: La idea de la cruz es que todo está terminado. Ahora el Padre nos pide que nos sentemos y descansemos con Cristo en el cielo. ¡Disfrutemos con Él la obra consumada!
Aunque los sacrificios anteriores se realizaban una y otra vez en templos hechos por hombres, Cristo sufrió fuera de la puerta para entrar luego al mismo cielo. Al sentarse a la diestra del Padre, hizo lo que ningún otro sacerdote pudo hacer. Por miles de años permanecieron de pie ministrando una y otra vez.
¿Puedes ver la diferencia entre el Antiguo Pacto y el Nuevo? Si hemos aceptado la obra completa de Cristo, somos personas del todo perdonadas, sin compromisos. Es una economía sencilla: Cristo pagó totalmente, nosotros no tenemos deuda alguna. No tendríamos cómo pagarla. Al entender la finalidad de la muerte de Cristo, podremos disfrutar la realidad de su Vida resucitada. Tenemos paz con Él, de manera que podemos expresarlo como Él nos inspire: Dando, amando, abrazando, acompañando. Siendo.
Creamos en el amor perfecto del Padre; descansemos y seamos felices.
Somos bendecidos para expresarlo. Estamos completos en su suficiencia.
IMITADORES DE CRISTO ☧
